En promedio sólo el 9% de las iniciativas de ley turnadas a las comisiones de ambiente en el Congreso han visto luz verde en su respectiva cámara de origen en los casi primeros tres años de este sexenio.

Entre septiembre del 2018 y las recientes elecciones intermedias del 6 de junio, en la Cámara de Diputados se han turnado a la Comisión de Medio Ambiente, Sustentabilidad, Cambio Climático y Recursos Naturales 226 iniciativas de ley para dictamen (36 de ellas también a otras comisiones), pero sólo 13.7% han sido aprobadas por la cámara baja y remitidas al Senado de la República, conforme a un análisis realizado por Causa Natura.

Por su parte, en el mismo periodo, el Senado ha aprobado sólo el 4.4% de las 136 iniciativas de ley turnadas a la comisión de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático para dictamen (135 también compartidas con otras comisiones), enviando las mismas a la cámara baja para su revisión.

“Para crear una nueva ley (federal) se tiene que presentar ante el pleno la iniciativa. Ahí es donde empieza. La propuesta la puede presentar el presidente, legisladores o los Congresos de los Estados que la envían. Una vez que ya se presentó en tribuna y se dictó turno a comisión o varias comisiones, las comisiones tienen que empezar a analizar el asunto”, explica sobre el proceso el especialista en temas legislativos Laksman Sumano.

La presente legislatura LXIV que acaba el próximo 31 de agosto arrastra bajos porcentajes de leyes ambientales aprobadas.

Los tres grupos parlamentarios que más iniciativas ambientales presentaron en el Senado en dicho periodo fueron Morena con 44; el Partido Acción Nacional (PAN), 29; y Movimiento Ciudadano (MC), 20. No obstante, los porcentajes de aprobación de los mismos grupos fueron, de forma correspondiente, 6.8%; 3.4% y 0.

En el caso de la cámara baja de igual forma los tres grupos parlamentarios que más iniciativas ambientales presentaron fueron Morena con 68; el PAN, 36 y MC, 30. De los cuales sólo se aprobaron el 16.1%, 2.7% y 10% de las iniciativas en la cámara baja .

El proyecto promovido por la Federación de Sociedades Cooperativas de Producción Pesquera Ribereña del Puerto de San Felipe fue rechazado por no presentar las aclaraciones demandadas por la autoridad en el plazo de 60 días tras la notificación.

En julio 2019 una nueva solicitud concedió el permiso con varias condiciones, ésta aumentó el número de embarcaciones para pescar dichas especies a 194 y el área considerar a 663,000 hectáreas de superficies marinas, terrestres y humedales.

Ante la pregunta de cómo medir la productividad parlamentaria, Sumano responde que no hay un criterio con el que se pueda “valorar a rajatabla”.

“¿Qué es lo que queremos? que aprueben muchas leyes y tengan poca eficacia, o que aprueben pocas, pero eficientes y que cuando se apliquen cumplan con el objetivo para el que fueron propuestas”, expuso Sumano.

Por su parte, el investigador del Centro de Estudios Jurídicos de la Facultad de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Marco Arellano Toledo detalló que el estancamiento de las iniciativas ambientales responde, en parte, a la baja presión que reciben los legisladores para avanzar estos trabajos.

“Entonces para que avance la agenda legislativa tendría que haber presión de la sociedad organizada. A través del voto, por distintos lados. Pero no toda la sociedad trae dentro de sus preocupaciones la agenda medio ambiental”, expuso Toledo.

Ausencia en campañas

En las recientes elecciones intermedias el tema ambiental no ha estado presente en el discurso de los candidatos, salvo excepciones, refiere Toledo, quien realiza una investigación con base en los 186 spots de campaña para cargos federales.

“Salvo en tres o cuatro contados spots encontré alguna alusión al tema medioambiental…. brilla por su ausencia porque pareciera que en México en general los políticos no encuentran una rentabilidad política”, dijo Toledo.

En el otro extremo, ya en el poder, el presidente Andrés Manuel López Obrador proveniente del partido Morena ha sido criticado por la falta de consideración al ambiente en la realización de megaproyectos.

“Para el proyecto de la 4T ha quedado evidente que no es una prioridad las políticas de medio ambiente en temas de política pública actuales. Incluso se ha criticado al presidente, en contra del diseño de una nueva refinería como Dos Bocas, el mismo Tren Maya, que fastidia manglares y grandes ecosistemas”, dijo Toledo.

El grupo parlamentario de Morena actúa con base a las prioridades del gobierno federal. Previo a las elecciones del 6 de junio, los 500 asientos de la Cámara de Diputados eran ocupados en 51.4% para Morena; 15.6% para el PAN; 9.6% cada uno para el Partido Revolucionario Institucional y Partido del Trabajo; 5% para MC; 3.8% para el Partido Encuentro Solidario 3.8%; 2.2% del partido Verde Ecologista de México (PVEM); 2.2% para el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y 0.6% sin partido.

Los primeros resultados tras los comicios ya apuntaban que Morena y sus aliados contarán con la mayoría absoluta, aquella suficiente para cambiar leyes, en la próxima legislatura que toma posesión en septiembre; mas no con la mayoría calificada, necesaria para reformar la Constitución.

Presión internacional

A diferencia del panorama nacional, la agenda ambiental en México podría verse azuzada por los vientos de cambio con la administración del presidente Joe Biden, consideró Toledo.

“El gobierno de Joe Biden que no tiene más de siete meses gobernando tiene dentro de su agenda temas medioambientales importantes, que pudieran ser una situación de choque a mediano plazo con López Obrador. En el contexto de la visita de Harris no hay una agenda medioambiental, pero no significa que en alguna otra visita, u otro momento, Estados Unidos no ponga sobre la mesa el tema y que obligue al gobierno mexicano, al menos, a reconsiderar su política”, dijo Toledo.

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