El número 42 del Circuito Estadio Azteca es la entrada a un predio arbolado y sin pavimentar a las espaldas del parque de Santa Úrsula, en Coyoacán. El vigilante de la entrada explica que el lugar es un vivero, pero dice no saber que esta zona podría convertirse en una megaconstrucción comercial y hotelera.

El Conjunto Estadio Azteca, su nombre oficial, es un proyecto de usos mixtos que consiste en un centro comercial de cuatro niveles, un hotel de siete pisos, así como un estacionamiento sobre banqueta y sótano.

El propósito es que esté listo para el Mundial de Fútbol 2026 que tendrá sede en México, Estados Unidos y Canadá.

Los dos predios en los que se planea su construcción pertenecen a la empresa Televisa. El primer inmueble está ubicado en Calzada de Tlalpan 3475 para las obras de remodelación del Estadio Azteca y el segundo en la zona del parque de Santa Úrsula para el centro comercial, a unos 10 metros del actual estacionamiento del estadio.

En octubre pasado, Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México, informó que se realizaría una consulta vecinal para que la población pudiera conocer los impactos del megadesarrollo y opinar al respecto.

Una de las principales inquietudes que ha surgido entre vecinos es que para la operación del Conjunto Estadio Azteca se requerirán más de 567 mil 731 litros de agua diarios (207 millones de litros al año), de acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto que actualmente está en revisión.

El consumo diario solicitado es equivalente al uso promedio de 5 mil 670 personas al día en una zona donde el agua se recibe por tandeo. A esto se suma la remoción de 582 árboles, la afectación de más de 34 mil metros cuadrados de áreas verdes y los impactos en la movilidad para calles con tráfico habitual.

Circuito Estadio Azteca, número 24. Foto: Patricia Ramírez.

“El agua es uno de nuestros principales motivos de movilización. Somos de las colonias que tiene un tandeo (abastecimiento por horarios) bastante espaciado. En época de calor realmente es complicado tener acceso al agua, puede ser hasta una vez por semana, más o menos”, explica Natalia Lara, de 29 años, integrante de la Asamblea Tlalpan Coyoacán contra las Megaconstrucciones.

“La gente se ha acostumbrado a vivir con el mínimo, lo cual es una violación al derecho humano al agua”, agrega.

Natalia, al igual que sus vecinos de la colonia Pedregal de Carrasco, había escuchado sobre la posibilidad de una construcción en el Estadio Azteca, pero se enteró oficialmente el pasado octubre, cuando llegaron módulos de información y encuestadores para la consulta vecinal.

Si bien se informó que la obra tiene previsto un consumo de 207 millones de litros anuales, no se mencionó que el predio ya cuenta con una concesión de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) otorgada a Televisa desde 2019 por el equivalente a 450 millones de litros al año.

Esta información fue compartida por la Asamblea Tlalpan Coyoacán mediante la publicación de un Contrainforme en el que se incluye parte del título de concesión 811078.

Decidieron llamarle Contrainforme porque es la respuesta técnica a los estudios que se están realizando para conseguir los permisos y autorizaciones de la obra. Por ejemplo, la MIA y el Dictamen de Impacto Urbano que actualmente están en proceso de revisión.

La encargada de los estudios técnicos por parte del Conjunto Estadio Azteca es Plumarc, consultora que también ha sido contratada para complejos como Mítikah, construcción de usos mixtos con un historial de suspensiones provisionales durante sus obras en el pueblo de Xoco, Coyoacán.

En el caso del centro comercial del Estadio Azteca, para poder extraer los 207 millones de litros de agua anuales que se están solicitando se propone como medida de mitigación perforar un pozo.

“Un pozo de extracción con capacidad de 2 mil 592 millones de litros al día que será administrado por Sacmex (Sistema de Aguas de la Ciudad de México) en un predio de 400 metros cuadrados donado por el promovente en la calle Circuito Estadio Azteca”, señala el sitio.

Con este nivel de extracción, el Conjunto Estadio Azteca recibirá el 21.9% de la capacidad para la operación del centro comercial y el resto del agua extraída será enviada a la red pública.

Sobre la disponibilidad del agua que llenará el pozo, ninguna autoridad o promovente ha dado detalles.

Predios de construcción del proyecto. Imagen: Consulta Vecinal Conjunto Estadio Azteca.

Los usuarios de Conagua

A la fecha de publicación de este reportaje, en la Ciudad de México se han otorgado 729 concesiones de agua, de las cuales 274 están vigentes, de acuerdo con el Registro Público de Derechos de Agua (REPDA) de la Conagua.

La concesión de 450 mil metros cúbicos al año de aguas subterráneas que tiene Televisa ocupa el sexto lugar en la lista de las vigentes.

Para la Ciudad de México, una cuenca sin salida al océano, las aguas subterráneas son las más importantes porque el 75% del abastecimiento de la capital proviene de lo extraído de ellas.

Principalmente del acuífero de la Zona Metropolitana al sur poniente, mismo que actualmente se encuentra en estado de sobreexplotación.

En cuanto a la lista de concesiones vigentes, el primer lugar en volumen está a nombre de Capricho Habitacional por 2 millones de metros cúbicos anuales en la alcaldía Álvaro Obregón. Son 2 mil millones de litros, considerando que cada metro cúbico son mil litros.

Siguiendo las coordenadas registradas en el REPDA, Capricho Habitacional es un terreno arbolado y cercado en Santa Fe, que está localizado a un costado de la torre de departamentos High Park Reforma.

A esta concesión le siguen Embotelladora Mexicana de Bebidas Refrescantes, S. de R.L. de C.V. con 1 millón 128 mil metros cúbicos al año en alcaldía Cuauhtémoc; Procter & Gamble (P&G), propietaria de marcas como Pantene, Ariel y Downy, con 551 mil metros cúbicos anuales en Azcapotzalco; y la Comercializadora de Lácteos y Derivados, S.A. de C.V., subsidiaria de Grupo Lala, con 551 mil 888 metros cúbicos en Azcapotzalco.

En el listado, siguiendo las coordenadas de las concesiones, también está el complejo residencial Torre Monet, localizado en Plaza Carso, con 223 mil 665 metros cúbicos; y la Plaza Tepeyac en Lindavista con 99 mil 690 metros cúbicos al año.

Todas las mencionadas son concesiones para aguas subterráneas.

“Estamos en una crisis del agua y se atribuye al cambio climático o a que somos muchos (en población). Eso tiene que ver, pero también tiene que ver la falta de planeación con respecto a lo que sí hay disponible”, explica Carlos Vargas, integrante de la Coordinadora Nacional Agua para Todos, Agua para la Vida.

Durante los últimos dos años, la Coordinadora ha trabajado con las concesiones que otorga Conagua para identificar a los principales usuarios.

Aunque el proyecto sigue en elaboración, hasta el momento han ubicado a minas, embotelladoras, papeleras, inmobiliarias, centros comerciales, empresas textileras y automotrices como los usuarios de mayor volumen de agua concesionado en el país, tanto subterránea como superficial.


Concesiones agua CDMX
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Mítikah, el gigante oculto

Mientras las obras se revisan en el Conjunto Estadio Azteca, al norte de la alcaldía Coyoacán hay otras que están por inaugurarse.

Real Mayorazgo, la calle empedrada a la salida del metro Coyoacán donde está el pueblo de Xoco, ahora es un nuevo corredor de concreto que contrasta con unas casas de paredes empedradas que siempre han estado allí.

Hay señalamientos, obra negra y decenas de trabajadores con chalecos fosforescentes y cascos de construcción. El sonido de los taladros y la maquinaria operando se une al del tráfico de las avenidas.

Los cambios son resultado del proyecto Mítikah de la desarrolladora Fibra Uno (Funo). Una torre de 267 metros de altura ubicada en Avenida Río Churubusco 601. En sus 62 pisos hay una oferta de departamentos para vivienda, oficinas de trabajo y un centro comercial cuya apertura está prevista para septiembre.

El proyecto inició hace 13 años, pero las movilizaciones del pueblo de Xoco que reclamaba por los impactos urbanos y ambientales de la obra consiguieron extender el proceso.

El primer reclamo fue el derribo de 119 árboles, así como el talado sin autorización de 80 por los que la empresa recibió una sanción de más de 40 millones de pesos.

Tras una serie de suspensiones provisionales, la última otorgada a finales de 2021, los jueces de circuito optaron por dejarlas sin efecto argumentando que Mítikah cumple con todos los requisitos legales para su construcción.

“Ha sido una constante. Desde hace más de 10 años hemos realizado diversas denuncias y recurrido a instrumentos legales de todo tipo, pero los megadesarrollos siguen”, describe René Rivas, quien fue asesor jurídico del pueblo de Xoco desde el principio de las reuniones.

Ante este escenario, Rivas resume que los vecinos están divididos entre quienes consideran que Mítikah es una oportunidad económica, e incluso vendieron su propiedad o están trabajando en la construcción, y quienes se han posicionado en contra del proyecto donde uno de los principales temas es el suministro de agua.

A pesar de las múltiples reuniones con autoridades como la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) y los documentos oficiales publicados para consulta pública, no hay datos de la cantidad de agua concesionada que tiene este proyecto cuyas dimensiones duplican las del actual Estadio Azteca.

“El tema del agua es algo que nos cansamos de preguntarlo, reunión tras reunión, solicitud de información tras la solicitud de información y hasta el día de hoy no ha sido aclarado para nadie cuánta agua concesionada tiene Mítikah”, apunta Rivas.

Obras de Mitikah en la calle Real de Mayorazgo. Foto: Patricia Ramírez.

Lo que sí se conoce sobre Mítikah y el uso del agua es que hay una Declaratoria de Cumplimiento Ambiental para la construcción de un pozo que tendrá una extracción anual de 946 millones de litros al año, cuya operación estará a cargo del Sacmex.

Al igual que en el megaproyecto del Estadio Azteca, la medida es parte de las medidas de mitigación que fueron acordadas con las autoridades durante el proceso legal.

“El agua extraída del pozo será utilizada para satisfacer las necesidades de agua potable de la población que haga uso del proyecto (Mítikah), así como de la población que habita la zona de influencia del mismo”, indica la Declaratoria de Cumplimiento Ambiental elaborada por la consultora Plumarc.

Mítikah no es el único proyecto comercial en incógnita sobre las concesiones que le ha otorgado Conagua.

En el localizador del REPDA hay concesiones que están bajo un titular que no se relaciona conforme a la actividad empresarial o tipo de uso de la concesión. En algunos otros casos, como la mayoría de los centros comerciales o desarrollos de usos mixtos, la información no está disponible.

“Es urgente que el REPDA sea verificado. La información que lo construye es sólo el 10% de los pozos que sí se están inspeccionando que el caudal sea el real, con el tipo de uso para el que se solicitó”, explica Teresa Gutiérrez, directora general de Agua.org.mx.

Para poder evitar lo que se ha llamado un mercado clandestino de derechos del agua, organizaciones como la Coordinadora Nacional Agua para Todos impulsan iniciativas para una nueva Ley de Aguas Nacionales que, entre las diversas acciones, permita otorgar la información completa respecto a las concesiones.

“La población tiene que estar informada respecto a cuánto tenemos (de agua), cuánto podemos tomar y qué proyectos están siendo prioritarios”, añade Carlos Vargas de la Coordinadora Nacional.

Entrada de la Torre Mítikah en Río Churubusco 601. Foto: Patricia Ramírez.

Mitigar o parar

A menos de 4 kilómetros a la redonda de Mítikah hay otros 10 centros comerciales: Galerías insurgentes, Torre Macanar, Portal San Ángel, Plaza Inn, Pabellón Altavista, Plaza Loreto, Oasis Coyoacán, Patio Universidad y City Shops Del Valle.

En medio de la opacidad, los proyectos comerciales siguen construyéndose con el nombre de plaza, patio, parque, oasis, y convirtiéndose también en espacios para vivienda, hoteles y oficinas.

En otros casos, sus estructuras se complejizan incluyendo lugares de entretenimiento como la construcción del centro comercial Parque Tepeyac, en la alcaldía Gustavo a Madero, anunciado con uno de los acuarios más grandes de Latinoamérica; o el Parque Las Antenas en Iztapalapa que tiene un parque de diversiones.

Además de las repercusiones al suministro de agua que traen, también se ha expuesto el incremento del predial, los costos más altos en los servicios, el derribo de arbolado, la privatización del espacio público y los problemas de movilidad.

Sin embargo, el argumento que sustenta su crecimiento es la apuesta por un desarrollo económico en las zonas donde se establecen. Para el Conjunto Estadio Azteca se prevé que la zona genere mil 66 empleos directos para la etapa de construcción y 2 mil 720 en su etapa de operación.

“Son edificios que son muy rentables y es factible que proliferen en zonas centrales de la ciudad, pero lo son para quienes captan la productividad de esos espacios, grupos muy pequeños”, señala Rosalba Loyde, urbanista en la Ciudad de México.

“Se generan empleos temporales que duran lo mismo que el proyecto y que para mantenerlos querría decir que tendremos que estar construyendo permanentemente en la ciudad… Quiere decir que hablamos de un desarrollo a nivel macro, porque si lo vemos a pie de calle los beneficios se van reduciendo, sobre todo para los habitantes originales”, agrega Loyde.

Entrada del Estadio Azteca. Foto: Patricia Ramírez.

Como parte de las medidas de mitigación para aminorar los impactos de la demanda de agua, Mítikah y el Conjunto Estadio Azteca incluyen el reforzamiento de sistemas de tuberías.

Lo que para algunos consultores de infraestructura hídrica es un beneficio debido a que, así como hay escasez de agua, también existe una falta de inversión que genera fugas frecuentes.

En el Estadio Azteca también se contemplan ahorradores de agua y sistemas de recolección. Mientras que Funo, desarrolladora de Mítikah, dijo que se invertirían 370 millones de pesos en obras de mitigación y mejoramiento de infraestructura en los alrededores del proyecto.

Pero para René Rivas ver el parque de concreto en el que se convirtió el pueblo de Xoco y para Natalia Lara vivir con el suministro de agua escaseando, no hay una medida que compense las alteraciones.

“Con un centro comercial o la ampliación de un estadio, como el caso del Estadio Azteca, no necesariamente van a tirar un bosque o una selva para hacerlos, pero eso no representa que no exista una huella hídrica enorme y un impacto ambiental que en conjunto trae daños gravísimos”, resume Teresa Gutiérrez, directora de Agua.org.mx


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